Iria y Paco se conocieron en Valencia mientras ambos cursaban la carrera de Farmacia y fue en su propia farmacia, dentro de la caja de un medicamento, dónde Paco le sorprendió a Iria con el anillo de pedida. Por supuesto, sin dudarlo, le dijo que sí.

Después de tantos años de noviazgo querían disfrutar de una boda realmente especial, única y diferente con la que poder sorprender a sus invitadas en los diferentes momentos de la celebración.

“Desde el primer día que conocimos el Pazo de Cores, supimos que era el sitio ideal para un día inolvidable… lo que más nos cautivo era que en el Pazo de Cores se conserva la esencia de lo antiguo y que no está nada explotado para bodas, algo único.

Cuando entramos por su portón antiguo empezamos a respirar una atmósfera diferente, embriagados por la magia y la belleza de los jardines, iba imaginando los diferentes escenarios que quería que estuvieran en nuestra boda sí o sí. Y el Pazo de Cores nos ofrecía todos ellos, y además contamos con libertad total para personalizarlo a nuestro gusto. ¡Todo ventajas!

Optamos por una ceremonia civil por lo  que los jardines iban a cobrar un gran protagonismo. Cuando llegamos y vimos ese roble centenario, como si se tratara del escenario de una película, sentimos claramente que ese era el lugar perfecto para pronunciar nuestros votos delante de nuestros familiares y amigos más allegados. En plena naturaleza y con esa magia gallega que tiene el Pazo de Cores, no podíamos encontrar un lugar más perfecto.

Además la extensión del Pazo de Cores nos permitió crear otro escenario para el cóctel previo a la cena, fue una parte de la celebración que disfrutamos muchísimo porque estuvimos conversando con nuestros invitados y agradeciendo su presencia, después de un extenso reportaje aprovechando las singularidades del Pazo de Cores y sus espectaculares exteriores. 

La cena la celebramos en el interior de la carpa, con una decoración de tendencia y plagada de detalles, que nos aconsejaron muy sabiamente todo el equipo de profesionales y proveedores con los que cuenta el Pazo de Cores, todo el mundo no paraba  de comentarnos lo bonito que estaba todo. El chill out que nos prepararon en los jardines del pazo fue un auténtico éxito.